jueves, 1 de marzo de 2012

Aquí os dejo un extracto de lo que veo a través de mi cámara.

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Libertad interrumpida


Es un lugar áspero, escalofriante, frío y muy duro. El sonido que predomina es el de los barrotes rígidos, puertas metálicas que se cierran sin ningún miramiento obvio, voces pidiendo ser escuchadas, gritos coléricos, se escucha el sufrimiento de almas olvidadas  y de otras muy presentes en la vida de sus seres queridos. Sonidos ensordecedores para el común de los mortales. El habitáculo en general carece de vida propia. Los ambientes, los espacios hablan por sí solos. Cuando entras a una casa extraña ese espacio empieza a emitir todo tipo de información acerca de ese individuo que está establecido en él, de sus gustos, de sus pasiones, de su personalidad… pero en aquellas habitaciones no queda casi nada. Algún que otro respirar.

Un lugar donde la gente tiene que cumplir condena, por sus acciones. La mayoría de esas acciones circunstanciales, que muchos de nosotros en las mismas circunstancias y condiciones estoy segura, cometeríamos también. Otras imperdonables para nadie. Un lugar frío, sin escrúpulos, donde lo único que les va a pasar a estas personas es que seguramente salgan peor de lo que entraron. Algo sinsentido. ¿Qué sentido tiene encerrar a alguien bajo cuatro paredes?. Es un castigo claro está, y dentro te castigarán a ti y a los tuyos de todas las maneras posibles. Muchos lo que necesitan es ayuda, psicológica o psiquiátrica. Un encierro solo desatará más ira dentro, y cuando salgan, la locura volverá a regir sus vidas. Hay todo tipo de personas en las cárceles, gente enferma, gente muy cuerda, gente despiadada, inocentes, gente que ha intentado defender lo que es suyo, enfermos psicológicos, y embarazadas. Sí, hasta ayer no me había parado a pensar en las mujeres encarceladas. Algunas entran embarazadas, otras quedan allí dentro, y lo único que hacen es  habitar bajo llave. La mayoría de las mujeres son madres, algunas lo tiene dentro y otras fuera de su vientre.

Hoy, si, en este precioso instante, más de dos centenares de niños están en las cárceles Españolas con su madre, algunos críticos creen, que ellos no tienen porqué cumplir una condena ya que son inocentes. Otras personas ven primordial que el niño crezca los primeros años cerca de su madre. En mi, ha despertado ideas muy diversas. Estoy de acuerdo que una cárcel no es lugar para un niño, pero también afirmo que su madre si lo es. 

El medio, es una de las cosas principales para el desarrollo del niño, dependiendo del contexto y de la gente que tenga a su alrededor, el desarrollo se dará de una manera u otra. Y desde luego este medio no es el mejor. Un lugar donde no existen apenas las sonrisas, donde las voces asustan, donde la autoridad no te deja ser tu mism@, donde tu opinión no cuenta, donde tú no cuentas, donde la jerga no es la cotidiana,   donde hay horarios estrictos, donde no hay gente como tú, donde la alimentación está impuesta, y donde la palabra libertad se extinguió. No, no es el mejor lugar para criar y para que crezca un niño. Irremediablemente sufrirán unas consecuencias; el desarrollo será más lento y su proceso de aprendizaje más tardío. Comenzarán a hablar mucho más tarde porque están sometidos siempre a los mismos estímulos y tienen un vocabulario mucho más reducido. La capacidad visual también se verá afectada, su perspectiva se reduce a muros y por consiguiente su capacidad de reacción también se resiste. Está claro que no es favorable para el niño, pero mantenerlo lejos de los brazos de su madre, me parece todavía más inhumano y perjudicial. 

 La ley del 96 dicta que los niños pueden estar con sus madres en las cárceles hasta los tres años, siempre y cuando esta no tenga problemas mentales que amenacen al bebe y sea  decisión propia de la madre. Después de que trabajo social haga una exhaustiva investigación y lo den por válido, el niño podrá permanecer allí hasta la corta edad de tres años. También podrá salir siempre y cuando lo establezcan oportuno, es muy conveniente que el niño vaya sintiendo la diferencia entre la vida  dentro y fuera de prisión, la realidad.

Desconocía por completo la existencia de guarderías dentro de las cárceles. Hay diferentes habitaciones para niños de: hasta 1 año, dos años y tres años. Dicen que tienen materiales suficientes, juguetes, columpios… que no carece de medios, al menos en el estado Español.Habría que verlo. Los niños después del desayuno acuden a clase, y pasan las horas necesarias, como si de cualquier otra guardería se tratase. Los que deseen acudir a una exterior también lo pueden hacer.

Es un hecho también, que las cárceles no están preparadas para el género femenino, si para el masculino. Y que la desigualdad una vez más golpea sin piedad.  En países extranjeros, las mujeres en las cárceles son sometidas a aberraciones y barbaries. En Australia el 83% de las mujeres han sufrido acoso y abuso sexual dentro de las penitenciarias. Y aquí seguro que la cifra no desentona mucho tampoco. Hechos alarmantes que no me dejan indiferente. Ni la estructura ni las necesidades se amoldan a las mujeres.  En algunos países, ni siquiera tienen derecho a especialistas que nos diferencian de los hombres, como bien puede ser un ginecólogo. El estado Español ofrece cuatro prisiones para mujeres, las demás se encuentran en módulos en cárceles para hombres.

Como futura docente, no excluyo la posibilidad de poder trabajar como profesora dentro de una cárcel si me dan la oportunidad. Me llama muchísimo la atención este tema, no lo voy a negar. Por las innegables necesidades de los niños que nacen y viven bajo esta presión diaria.  No me puedo imaginar un niño dentro de una cárcel, acudiendo a su guardería, y más tarde a la celda con su madre. Estas, tienen que ocuparse de su bebe, ya que los regímenes penitenciarios así lo imponen, prohibiéndolas a veces de otras tareas.  Los pelos como punta solo de pensarlo.  Soy consciente que un niño que viva bajo esta presión psicológica tendrá otras necesidades muy diferentes, otras carencias, que las que pueda exigir un niño que crezca fuera, en libertad. Y esto debe ser saciado.

Y otro interrogante que me sacude sin parar es : ¿Y a los tres años que? Como le explicas a un niño de tres años que el día de su cumpleaños dejará de vivir con su madre en ese lugar. Cada historia será un mundo, algunas madres, tendrán familiares los cuales estarán de acuerdo de cuidar de los pequeños, pero en el caso de que no los tuvieran ¿Estarán mejor atendidos en centro de menores con auténticos desconocidos?. Difícil contestar a esta cuestión. ¿Los niños que tienen a su madre y a su padre en la cárcel? ¿Las madres solteras? ¿Emigrantes que no tienen a nadie en el país extranjero donde están encarceladas? ¿Madres sin hogar que están solas? ¿Qué pasa con esas madres y con esos hijos?. Cada vida es una historia, todas diferentes hasta la infinidad, y es un tema que ha despertado algo dentro de mí. Pensamientos antagónicos y una vez más muestran, las injusticias y miserias del mundo en que vivimos.